'Eric García del ataque': el mediapunta del Barcelona es el arma ofensiva más importante de Hansi Flick
Ni que decir tiene que Dani Olmo se ha convertido en una de las piezas más valiosas del Barcelona esta temporada, no sólo por sus números, sino también por lo que aporta al equipo cada vez que pisa el césped.
En muchos sentidos, se ha convertido en el equivalente ofensivo de Eric García, un futbolista cuya mayor fortaleza es su capacidad de adaptarse sin perder nunca su identidad. Dondequiera que juegue, el equipo rinde mejor.
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Así como García puede actuar como defensa central, lateral o mediocampista según las necesidades del juego, Olmo ofrece a Hansi Flick una libertad táctica poco común en ataque.
Puede comenzar en cualquiera de las bandas, operar centralmente como el número diez o incluso liderar la línea como un falso nueve. La posición cambia, pero no el nivel de desempeño.
Olmo sigue siendo Olmo: vivaz entre líneas, técnicamente limpio y constantemente involucrado en acciones peligrosas.
Muchos matices de Dani Olmo
Dani Olmo es un activo polivalente. (Foto de Gabriel Kuchta/Getty Images)
En esencia, Olmo es un creador de juego. Sin embargo, no es del tipo que necesita un rol fijo para expresarse.
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Ya sea que esté ubicado detrás del delantero, desplazándose desde áreas amplias o descendiendo al medio campo para enlazar el juego, su influencia sigue siendo constante.
En la configuración actual de Flick, Olmo suele jugar como centrocampista ofensivo. A partir de ahí se convierte en el conector, el jugador que marca el ritmo de los ataques del Barça.
La competencia por el puesto número diez es real, ya que Fermín López ha hecho fuertes reclamos y a Flick también le gusta usar a Raphinha en el centro en ciertos partidos.
Sin embargo, el perfil de Olmo es ligeramente diferente. Tiene más visión de futuro que un mediocampista tradicional y parece más peligroso cuando se le da la libertad de atacar espacios dentro del área.
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Eso sí, su calidad técnica le permite desempeñarse como delantero interior sin alterar el equilibrio del equipo.
Una mirada a los números
Jugar como mediocampista puro ha sido el rol menos común en la carrera de Olmo. Desde su debut se desarrolló principalmente como jugador ofensivo.
Desde su regreso a Barcelona ha sido titular en 13 partidos como centrocampista, aportando tres goles y tres asistencias.
Dani Olmo puede jugar en cualquier parte de la ofensiva. (Foto de David Ramos/Getty Images)
Uno de los usos más interesantes de Olmo se produjo cuando Flick lo utilizó como un falso nueve.
En estos momentos, el Barcelona gana un hombre más en el centro del campo, mejorando el control y la fluidez, sin sacrificar la amenaza en el último tercio.
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Aunque Flick generalmente prefiere alinear a un delantero natural, ha habido situaciones en las que el movimiento de Olmo lo convirtió en la opción ideal.
Este papel no es nuevo para él. En la cantera del Barcelona, Olmo pasó dos temporadas jugando como delantero centro natural.
A su llegada procedente del Espanyol, fue considerado un clásico nueve antes de ser trasladado por necesidades del equipo.
Durante su carrera profesional disputó 13 partidos como delantero centro, anotando un gol y registrando tres asistencias.
Además, también puede jugar como lateral, aunque no es su rol más frecuente desde su regreso al club.
Durante su carrera, Olmo jugó 52 partidos como extremo, anotando 15 goles y brindando 15 asistencias. Y como lateral derecho marcó seis goles y 13 asistencias en 42 salidas.