Las oportunidades perdidas le costaron al Liverpool el empate 1-1 contra el Burnley
Liverpool empató 1-1 ante Burnley en una frustrante tarde de la Premier League
El Liverpool tuvo que reflexionar sobre una oportunidad perdida cuando Burnley logró un empate 1-1 ganado con esfuerzo en Anfield, un resultado de la Premier League que parecía más pesado de lo que sugería el marcador. En un día dominado por camisetas rojas y una presión implacable, el equipo de Arne Slot no logró convertir el control en victoria, permitiendo que un Burnley en apuros escapara con un punto.
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Fue una tarde marcada por el volumen más que por la precisión. El Liverpool dictó la posesión, el ritmo y el territorio, pero el resultado final contó una historia familiar de dominio sin recompensa.
Control temprano sin recompensa
El Liverpool comenzó con intención, moviendo el balón con rapidez e inmovilizando a Burnley profundamente. Dominik Szoboszlai estuvo a punto de darle la ventaja a los locales cuando pegó al travesaño desde el punto de penalti después de que una presión sostenida forzara una apertura. Fue una señal de advertencia de que éste sería un juego en el que los márgenes importaban.
El gran avance llegó en la primera parte gracias a Florian Wirtz, cuyo contundente remate trajo una merecida recompensa. El gol reflejó la autoridad del Liverpool, una rápida circulación por el medio campo seguida de un disparo decisivo que puso de pie al público y pareció marcar la pauta para el resto del partido.
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Burnley, sin embargo, se mantuvo compacto y paciente. Ofrecieron poca ambición en el ataque, pero defendieron su área penal con compromiso, confiando en el portero Martin Dubravka para repeler oleada tras oleada de ataques del Liverpool.
Foto de : IMAGO
La resistencia de Burnley aumenta
El Liverpool acabó la tarde con 32 remates, una estadística que subraya el desequilibrio de la competición. Dubravka se vio obligado a realizar ocho paradas, varias de ellas agudas e instintivas, mientras la resistencia del Burnley se endurecía con cada minuto que pasaba.
A pesar de la presión, existía la sensación de que el juego del Liverpool carecía de variación en los momentos clave. Se despejaron centros, se reciclaron segundos balones, pero el toque final decisivo resultó difícil de alcanzar. La línea defensiva del Burnley se dobló varias veces pero no volvió a romperse.
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Esta resiliencia se vio recompensada en el minuto 65. Marcus Edwards, hasta entonces silencioso, aprovechó el momento con despiadada eficiencia.
La huelga de Edwards cambia la narrativa
Interpretado por Florentino Luis, Edwards remató magníficamente superando a Alisson, silenciando a Anfield y cambiando el ambiente de la contienda. Fue la apertura más clara del Burnley hasta el momento y la tomaron con convicción, un recordatorio de la naturaleza implacable de la Premier League.
Para el Liverpool, el empate fue como un golpe en el estómago al ritmo que habían establecido. La respuesta fue inmediata, presión sostenida, piernas frescas desde el banquillo y renovada urgencia, pero el resultado se mantuvo sin cambios.
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Slot merodeaba por la zona técnica pidiendo calma y velocidad, pero la confianza del Burnley crecía con cada minuto que pasaba. Los despejes se celebraron como goles, las entradas fueron recibidas con rugidos desde fuera.
Puntos perdidos en las primeras cuatro carreras.
El Liverpool presionó con fuerza para lograr el triunfo tardío, pero no pudo encontrar el segundo gol que merecía su actuación. El pitido final confirmó el empate 1-1, que quedará registrado como dos puntos perdidos ante un equipo que ocupa el puesto 19 en la clasificación.
El resultado amplió la racha invicta del Liverpool a 12 partidos en todas las competiciones, pero también fue el cuarto empate consecutivo en la liga, una racha que amenaza con debilitar el impulso. Un punto deja a los Rojos con una ventaja sobre el Manchester United en el cuarto lugar, pero la oportunidad de cerrar la brecha con Manchester City y Aston Villa a cinco puntos se ha esfumado.
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Para Burnley, sin ganar en 13 partidos de liga, este empate fue transformador. Aún en lo profundo de la zona de descenso, abandonan Anfield con una confianza renovada y renovada.
El Liverpool avanzará rápidamente, como debería, pero esta tarde de la Premier League fue un recordatorio de que el control por sí solo no garantiza la victoria.